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Michael Langan, cineasta experimental

Vemos en profundidad la realización del corto Choros

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Michael nos explica el proceso de trabajo que siguió para hacer el corto Choros, que se ha proyectado en varios festivales de cine. Para él contó con una bailarina que va desarrollando una coreografía en la que la iluminación y la música son muy importantes.
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Transcripción

«Choros»: detrás de cámara (Música) Cuando Terah y yo alquilamos este estudio, necesitábamos una fe ciega en esta técnica y entender que iba a quedar perfecta una vez compuesta en After Effects, porque cuando ves el rodaje sin editar, no se aprecia demasiado. Los movimientos son muy lentos. Ella se queda en un punto, poniendo cuidado en cada movimiento. Pero cuando lo compones en After Effects y lo multiplicas, obtienes unos ecos naturales maravillosos. Yo estaba en la sala, vestido de negro. Añadimos una capa de iluminación y después no se me aprecia. El fondo tiene más luz que yo, así que desaparezco. Me muevo con una fuente de luz. Por eso se ven estas luciérnagas alrededor de Terah durante todo el corto. La cuenta atrás que escuchamos de fondo es una música fluida y disforme que va cambiando de acordes. La grabación dura 60 minutos. Quería hacer un corto de esa duración, pero no era lo mejor, así que seleccionamos 13 minutos. Esta coreografía está pensada acorde con cada pulso. Todos los movimientos de Terah empezaron con el proceso de improvisación de la coreografía, y ahora van en armonía con el pulso. La cuenta atrás nos ayuda a predecir cuándo hará esos movimientos. La luz era el punto de partida para la experimentación, y al principio de la película, la siente en la piel y la comprende, y después la sobrepasa y la rehúye. (Música) Después la vuelve a aceptar, y al final del corto, la luz estalla desde Terah, que se vuelve circular. Cuando traemos las secuencias a After Effects, el proceso es muy lineal. Queremos que se desarrolle el efecto. Solo tenemos una secuencia, y después hacemos una cascada de varios clips repetidos, que consiguen el efecto de eco. Se van separando por pocos cuadros. Todo es más complejo cuando aparecen elementos, como cuando las manos tocan la luz, porque este principio se basa en que el sujeto está más iluminado que el fondo, y la luz hace que todo se combine muy bien. A diferencia de McLaren, cuando trabajaba hace 40 años con esta técnica, nosotros podemos grabar un gris, y este gris no se sobreexpone, porque usamos luz y el modo de Fusión. No añadimos luz, sino que tomamos el píxel más brillante de estas capas y lo colocamos por encima. Si es gris, es gris, pero si aquí está muy brillante, también lo será en el fondo, porque es más oscuro. Pasamos la gran parte del corto, los 10 primeros minutos, en espacios oscuros, y en el minuto nueve, el público siente la necesidad de salir. Eso fue lo que hicimos. Aquí pasamos a este campo. Es una pradera de Oregón. Empezamos con una de estas mujeres, que va saliendo de sí misma paso a paso. Va habiendo cada vez más. Al final teníamos 100 capas de Terah multiplicándose, y como trabajamos con una pista con música, Terah está sincronizada consigo misma en toda la escena. Aquí tenemos varios tipos de ecos. En la oscuridad teníamos movimientos de varios cuadros, y ahora son de un segundo completo. En cuanto a la composición, tuvimos varias dificultades. Es difícil trabajar con las claves, y tenemos mucha rotoscopia. Tenemos Luma Key, con la que nunca había trabajado. Terah estaba más oscura que el fondo, así que la aislamos con Luma Key. Vamos a ver otras capas. Esta es Terah delante de la colina verde. Gracias a Dios que es verde, porque así solo tenemos que eliminar el verde. En realidad queda mal; no es un Chroma ideal, pero con un poco de cariño y con rotoscopia, puedes hacer que al final quede decente. Lo hice unas cuantas veces. Al final tenía varias copias de Terah. El proceso, grabar, editar y componer, nos tomó un año, y habremos grabado como 50 veces; al principio una o dos veces por semana, para definir la coreografía. El mayor riesgo fue que no teníamos los derechos de la música de 18 músicos, y esa es una de las reglas principales. No se empieza una película, ni se termina, hasta que no tengas la música editada. Y lo sabía, pero nos gustaba tanto... Y le mandamos la película a Steve Reich, y gracias a Dios nos dio los derechos. Nos costó mucho y nos sigue costando, pero la película puede existir. Va bien y siguen proyectándola en cines. Incluso ahora, un par de años después, nos siguen invitando a proyectarla en festivales. Ha estado en una docena, y seguimos.