Mejora tu concentración

Qué nos distrae

Prueba ahora LinkedIn Learning sin cargo y sin compromiso.

Prueba gratis Mostrar modalidades de suscripción
Nuestro mundo nos rodea de gran cantidad de distracciones, algunas inevitables y otras que sí podemos silenciar. Tenemos que aprender a lidiar con unas y con las otras, y todo pasa por organizarnos alrededor de las inevitables y eliminar aquellas que son más destructivas.
03:50

Transcripción

Nuestro mundo está lleno de distracciones diseñadas específicamente para captar nuestra atención, muchas de ellas están directamente relacionadas con nuestro modo de vida y nuestro modelo económico, otras son simplemente generadas por nuestro entorno y, en muchas ocasiones, no las podemos controlar o requieren una acción específica por nuestra parte. Si, por ejemplo, estás trabajando y tienes la televisión puesta, requiere por tu parte que tengas la voluntad de realizar la acción de apagarla. Sin embargo, si el viento sopla muy fuerte en tu ventana y hace un ruido poco uniforme, no podrás salir a la calle y ordenar al viento que se pare. La publicidad, como estrategia para dar a conocer y vender producto, busca siempre llamar nuestra atención, es decir, generar una distracción para que nuestros cerebros, a través de los sentidos, generen una alerta a la que prestamos atención de forma involuntaria, debido a que genéticamente estamos programados para responder ante un aviso de algo potencialmente peligroso para nosotros. Luego, nuestro cerebro reconoce el origen y significado de la propia alerta y lo desestima o le presta atención desviando la concentración de la tarea que estábamos haciendo hacia esa alerta que se acaba convirtiendo en una distracción. La publicidad funciona así, intentando desviar nuestra concentración en lo que estamos haciendo, excitando nuestros sentidos, especialmente el oído y la vista. Podemos clasificar en algunos grupos las distracciones voluntarias, aquellas que dependen de una acción específica por nuestra parte para impedir que se produzcan. En cuanto a las distracciones del entorno que no podemos controlar o que las acciones que hay que realizar para eliminarlas suponen un esfuerzo muy grande, no voy a hablar, porque, bueno, la vida es lo que nos pasa cuando ocurren estas cosas, es decir, desde el vecino que lleva seis horas con el taladro dentro de un horario legal a ese coche que pasa con la música a todo volumen mientras estamos estudiando con la ventana abierta. Dentro de las distracciones voluntarias, la primera y más importante, puesto que es algo que sí podemos controlar, están las distracciones digitales. Nuestro mundo hiperconectado, con nuestro permiso, además, nos envía notificaciones desde las más básicas a las más complejas a través de múltiples dispositivos, sobre cosas incluso a veces muy peregrinas pero que suponen una distracción sobre nuestra capacidad de concentración. Nosotros tenemos el control sobre estas distracciones digitales y debemos de tener la voluntad de apagarlas. Después, tenemos distracciones personales: la gente. Sobre todo en entornos en los que se trabaja en conjunto, las distracciones, incluso las más inocentes, merman nuestra concentración, especialmente la interacción con otras personas es la distracción más importante, porque en muchos casos vendrán a solicitar tu atención para que dejemos de hacer lo que estamos haciendo y, por lo tanto, rompamos nuestra concentración para que se la dediquemos a ellos. Para evitar este tipo de distracciones, hay que aprender a decir no, y luego como forma de evitar que se rompa la concentración que estamos voluntariamente utilizando para realizar una tarea que es importante para nosotros. Por último, y no menos importante, porque se trata de distracciones autoinducidas, están las distracciones de foco. Las tareas que realizamos puede que no nos gusten y buscamos la forma de enviarlas a segundo plano, mientras nuestra mente alcanza la concentración pensando en otras cosas o simplemente, a veces, el costoso acto de la concentración resulta imposible, porque esas tareas no nos apetece realizarlas y buscamos excusas para no hacerlo o distracciones voluntarias para tratar de evadir la situación que además no te permite ir a ninguna parte, habrá que hacer el trabajo igual. Lo que ocurre es que nos engañamos a nosotros mismos y aquellas tareas que nos resultan menos placenteras las evitamos pensando que ya las haremos y caemos en la procrastinación.

Mejora tu concentración

Aprende a mejorar tu concentración al momento de trabajar y cómo enfrentarte a las interrupciones gestionando tanto tu entorno digital como físico para limitar notificaciones.

50 min (16 Videos)
Actualmente no hay comentarios.
 
Fecha de publicación:9/08/2017

Este curso video2brain está disponible como descarga y para ser visualizado online. ¡Pero no hace falta que decidas entre las dos opciones! Al comprar el curso, disfrutarás de ambas posibilidades.

La descarga te permite ver las lecciones sin estar conectado/a a internet y supone una navegación fácil y ágil entre capítulo y capítulo. Si vas a trabajar en diferentes ordenadores o si no quieres descargarte el curso completo, entra en la web con tus datos de acceso y disfruta directamente de tus vídeos online. Te deseamos que disfrutes de este curso y te resulte de mucha utilidad.

Estamos a tu disposición si tienes cualquier tipo de duda o pregunta.