Gestión financiera: Punto de equilibrio

Qué es el coste en una empresa

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El concepto de coste es algo que necesitamos dominar desde lo más básico. No siempre distinguimos entre conceptos como coste, compra, pago, etc.
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Transcripción

El término que más se repite en gestión, y especialmente en todo lo referente al punto de equilibrio, es el término coste o costo. Es interesante fijar su significado y alcance, especialmente porque en las finanzas la ambigüedad hace que se utilicen los términos con diferentes orientaciones y a veces eso genera confusión. Por lo tanto, conviene precisarlos. En economía, por coste entendemos el valor monetario de los sacrificios económicos que debemos realizar para poder fabricar productos o prestar servicios. Es decir, es la cuantificación o la valoración del sacrificio de recursos necesario para realizar nuestra actividad. ¿Cómo sabemos que ha sucedido ese sacrificio, que ha habido un coste? Muy sencillo: cuando nos quedamos sin el valor del dinero empleado, bien porque hemos adquirido algo que no tiene valor de venta o porque es imposible venderlo y, por tanto, no podemos recuperar ese dinero. Por ejemplo, consumimos y pagamos la electricidad, o el teléfono, o el alquiler, o una comida. Son costes, ya son irrecuperables aunque hayan sido necesarios para fabricar nuestro producto o para alimentarnos, pero ese importe ya es irrecuperable. Y esto también ocurre cuando nos hemos quedado sin el bien. Por ejemplo, si para fabricar pan hemos consumido harina, en ese momento en el que incorporamos la harina al proceso productivo se convierte en un coste. Ya no tenemos harina, ya es irrecuperable. Cosa distinta es que ese proceso lleve aparejado la obtención de un producto, en este caso el pan, de mayor valor incluso. Pero el coste no tuvo lugar al comprar la harina, sino al incorporarla al proceso productivo. Si somos una tienda de venta de camisas, ¿cuándo se produce el coste de la camisa? ¿Al comprarlas? No, en absoluto. Las camisas están en las perchas, las veo. Tienen valor y las puedo volver a vender. No es un coste. He cambiado el dinero por camisas. Sin embargo, en el momento de la venta, la pierdo, me quedo sin la camisa. Ahí es donde se produce el coste. Ese será el momento de imputar el coste, no en el momento de la compra. Otra cosa es que la venta, como intercambio que es, me proporcione otros beneficios porque consigo recuperar no solo el coste de la camisa, sino además un beneficio añadido. Pero insisto, el coste se produce en ese y no en otro momento. Pues bien, todos estos costes –tanto la harina, como la electricidad, el alquiler o la camisa– son sacrificios necesarios para nuestra actividad, que sería la producción de pan o la venta de camisas. Por tanto, podríamos considerar coste y consumo como términos muy similares que se producen con la aplicación al producto o servicio y que no siempre, como acabamos de ver, tienen lugar en el momento de la compra; porque compra solo significa transferencia de propiedad. La importancia del factor tiempo en economía vuelve a estar presente en los costes, por lo que también podríamos decir que el coste se produce en tres momentos diferentes según sean gastos, materias primas o inversiones. Si el consumo es inmediato, estaremos en el caso de los gastos, que coincide consumo con el momento de la compra. Por ejemplo, el gasto del alquiler, que no se puede almacenar, pierde su valor y no se puede vender ni recuperar el importe. Por ello decimos que el consumo es ipso facto, coincide con el momento del servicio. Lo llevamos al plano personal con un ejemplo. Vamos a un restaurante, comemos. Eso ya es un gasto porque ciertamente nos ha generado una satisfacción, pero no podemos ni recuperar el dinero ni los alimentos. Desde ese momento, y como el resto de gastos, ya se considera un coste. Cuidado, porque el momento del pago no afecta. El coste se produce igualmente se realice el pago en ese momento o en otro posterior. El consumo a corto plazo: estaremos en el caso de las materias primas y las mercaderías; como la harina, que se consume cuando se incorpora al pan y que no sucede en el momento de la compra, sino cuando dejamos de tenerla, cuando se incorpora al proceso productivo. Insisto, ese es el momento. Imaginemos que vamos a una casa rural los fines de semana, que está lejos del pueblo más cercano, y, para evitarnos el disgusto de no tener leche cada sábado por la mañana, el primer fin de semana compramos leche para los próximos seis fines de semana. Compramos 12 litros de leche. Y cuando hacemos el resumen de lo que nos ha costado ese primer fin de semana, sumamos el importe del alquiler de la casa, del viaje, la factura del restaurante y ¿de la leche que hemos comprado en el supermercado? ¿Sería justo? No, porque la leche no la hemos consumido. Solo hemos consumido un litro de los 12 que hemos comprado. El resto está allí. Por tanto, solo será un coste el litro de leche que ya no tenemos, la que nos hemos bebido. El resto es una compra, pero no es un coste. Y, por último, tenemos el consumo a largo plazo. Será el caso de las inversiones, materiales o inmateriales, que igualmente son bienes que se compran, pero para permanecer por un periodo de varios años en la empresa. ¿Y cuándo se consumen? Muy sencillo, van a ser consumidos a lo largo de ese periodo. Durante esos años que nos prestan el servicio será cuándo se producirá el consumo, que además, en este caso concreto, tiene un nombre específico: amortización. Si nos compramos una moto para usarla durante 10 años, al cabo del primer año algo menos valdrá y algo de desgaste tendrá por el uso o por el tiempo. Pues ese algo menos, ese desgaste, eso es el coste. Pero la moto sigue ahí. Durante más años nos seguirá transportando y dando satisfacciones. Y podremos recuperar todo o parte de su valor si la vendemos. Por lo tanto, coste es una palabra muy amplia. Pero, resumiendo, diremos que incurrimos en un coste si tenemos un gasto, consumimos una compra de materias primas o mercaderías o cuando pasa el tiempo por una inversión.

Gestión financiera: Punto de equilibrio

Domina el concepto de punto de equilibrio y el modelo de cálculo en el ámbito empresarial fundamental para la buena salud de una empresa y para garantizar su supervivencia.

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Fecha de publicación:30/03/2016

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