Gestión financiera: Fondo de maniobra

Problemas graves y soluciones para el fondo de maniobra

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El concurso de acreedores es una forma de solucionar los problemas graves financieros que pueden presentarse a una empresa. Veamos cómo funciona.
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Transcripción

La gestión del fondo de maniobra debe ser muy cercana. Algunas de las cosas que debemos tener en cuenta para prevenir disgustos sería: hacer previsiones de cobros y pagos. Prever las entradas y salidas de dinero en las próximas fechas de modo fiable y real permitirá gestionar los pagos, tanto los recurrentes como los atípicos o de menos frecuencia, como seguros o impuestos. Realizar un seguimiento de los niveles anteriores, especialmente del realizable, es decir, de los cobros de clientes según el calendario pactado, de modo que no sufran alteraciones sobre las previsiones anteriores. Si, pese a todo ello, nos vemos abocados a un retraso inusual y puntual que puede poner en peligro nuestros pagos, debemos anticiparnos bien solicitando un extra de financiación al banco o bien hablando con algún proveedor de confianza para conseguir un plazo mayor de tiempo. Incluso solicitar un aplazamiento en las administraciones públicas, que no tendrá consecuencias en nuestra imagen comercial. Pero si la empresa llega a una situación de iliquidez en la que no pueda atender los pagos más inmediatos de forma generalizada, bien por desatención de la empresa o por una situación externa, ¿qué soluciones caben ante este escenario? Algunas soluciones posibles serían: una ampliación de capital que dote de nuevos recursos a la compañía. Entrará liquidez sin coste y sin exigencia. Es la solución más adecuada. Anulación, si hubiera, de pagos de dividendos y, por lo tanto, aumento de la autofinanciación. No detraeríamos la necesaria liquidez. Una reestructuración de la deuda, tratando de transformar parte de la deuda a corto plazo en deuda a largo plazo. Eliminaríamos obligaciones a corto plazo y tendríamos un respiro financiero. Transformar en líquido parte de los activos fijos. Es decir, poner en venta activos fijos que no sean esenciales para el desarrollo de la actividad. Si no se pueden tomar estas medidas, o han resultado ineficientes, y persiste la situación por la que nuestro disponible fuera significativamente inferior al pasivo circulante, en ese momento es cuando el empresario se enfrenta al dilema de liquidar la compañía. Si la empresa es viable desde un punto de vista operativo, es decir, tiene capacidad para generar beneficios con la actividad que desarrolla, buscaríamos una continuidad de la actividad. Estaríamos en una situación casi obligada a solicitar declaración de concurso de acreedores. Precisamente el concurso de acreedores es el procedimiento judicial previsto para estas situaciones de insolvencia financiera. El objetivo es asegurar la continuidad de la actividad de la empresa con el menor descalabro para los acreedores. Cobrarán parcialmente sus deudas y de modo aplazado; pero mejor esto que perderlo todo y tener un cliente menos. Es un procedimiento que viene a sustituir a la antigua suspensión de pagos, que suele ser solicitado por la propia empresa o por alguno de sus acreedores. Lo recomendable es que la empresa lo inste voluntariamente cuando detecte que no puede cumplir regularmente sus obligaciones de pago. Y sería un concurso voluntario. Sin embargo, por la mala imagen que transmite, ante la evidencia de problemas, los empresarios son reacios y se demora la decisión. Hasta que finalmente lo insta algún acreedor cansado de no cobrar, en cuyo caso se llama concurso forzado. Teóricamente, el concurso de acreedores no tiene como fin cerrar la empresa, sino tutelar judicialmente su gestión. En la mayoría de los casos se realiza mediante los administradores concursales, que son nombrados por el juez mercantil competente. Los nuevos administradores se encargan de verificar las actuaciones de la empresa durante el proceso concursal. En realidad, supone una situación empresarial indeseada y traumática, tanto para la propia empresa como para sus trabajadores y resto acreedores, que se ven inmersos en un proceso lento, triste y en muchos casos abocado al desastre. Solo si no es posible dar viabilidad al proyecto, pasaremos a la fase de liquidación, es decir, repartir los bienes de la empresa concursada según la prelación de créditos. Acudir a esta solución, a instar el concurso de acreedores demasiado tarde es el motivo por el que la mayoría de concursos terminan en liquidación. La empresa se encuentra en una situación completamente inviable. Yo espero que no se tengan que encontrar en esta tesitura y se pongan previamente todos los medios que eviten esta desagradable situación, que no solo afecta a la empresa, sino también a su entorno.

Gestión financiera: Fondo de maniobra

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Fecha de publicación:11/05/2016

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