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Uno de los peores tipos de jefes con los que trabajar es el despreocupado, alguien que no sabe lo que hace su equipo. Este jefe no aprecia el trabajo de los empleados. No entiende los problemas a los que se enfrentan y, de este modo, tendrá falsas expectativas para ellos. Necesitas algo que te recuerde que estés en contacto con la realidad de tu equipo, que te ensucies y conozcas su trabajo.
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Transcripción

Uno de los peores tipos de jefes con los que trabajar es el despreocupado, alguien que no sabe lo que hace su equipo. Este tipo de jefe no aprecia el trabajo de los empleados, no entiende los problemas a los que se enfrentan y así tendrá falsas expectativas sobre su trabajo. Necesitas algo que te recuerde que debes estar en contacto con la realidad de tu equipo, que hay que arremangarse y conocer bien su trabajo. Si te involucras, también ganarás respeto. Mi recordatorio y mi máxima para estar en contacto con su realidad es: "Está debajo del tanque, coronel. " En el ejército, era el líder de un pelotón y un día estábamos en el campo y tuvimos un problema con los vehículos. El coronel, que era un oficial superior, me estaba buscando, probablemente para regañarme. Siempre estaba gritando por cualquier motivo. Llegó a mi tanque y se dirigió a mi conductor, un soldado de 18 años de rango bajo. El soldado lo saludó, el coronel respondió y le preguntó por el teniente Figliuolo El conductor señaló el par de botas que asomaban por debajo del tanque. El coronel miró e insistió: "No, dónde está el teniente Figliuolo" y recalcó lo de teniente. Para el coronel, los oficiales no podían estar debajo de los tanques. Mi conductor volvió a señalar el par de botas e indicó: "Está debajo del tanque, coronel". El coronel se inclinó y gritó mi nombre. Yo me incorporé, me golpeé la cabeza con el tanque y salí gateando de debajo del vehículo. El coronel me preguntó qué estaba haciendo ahí debajo. "Arreglo el tanque, señor", respondí. Parecía confundido. Preguntó: "¿Por qué estás arreglándolo? ". Para el coronel los oficiales no arreglamos los tanques, sino que damos órdenes e interpretamos los mapas. "¿Por qué estás arreglándolo? " "¿Porque no funciona? " Se desconcertó aún más y se marchó. Se olvidó por completo de qué iba a decirme. Yo estaba debajo del tanque en vez del conductor, porque él ya lo había intentado durante toda la noche y estaba agotado. Vi que necesitaba una pausa, le comenté: "Ya acabé con mi trabajo, acabé con el mapa y de dar las órdenes". "Dame la llave inglesa y déjame ayudarte un poco". Me metí debajo del tanque y me puse a trabajar. Al mediodía, la historia ya se había difundido por toda la unidad. Los soldados de otras unidades vinieron a preguntarme si tenía vacantes en mi pelotón, porque querían trabajar conmigo. Yo lo había hecho porque era lo correcto. Un miembro de mi equipo estaba cansado e hice el trabajo que hacía él. Esa elección, la decisión de tirarme al suelo y tomar la llave inglesa envió un mensaje muy claro a los miembros de toda la unidad. Les comuniqué que yo no estaba por encima del trabajo que les pedía que hicieran. Me gané su respeto. También conocí los problemas a los que se enfrentaba mi organización cada día. Aprendí que debajo del tanque te machacas los nudillos y que hace mucho frío. Valoré mejor el trabajo que mi equipo hacía por mí. Para estar en contacto con la realidad de tu equipo, ¿cómo vas a recordarte que debes alejarse de la computadora, salir de la oficina y ver lo que hacen los empleados?, ¿cómo vas a demostrar que sabes hacer su trabajo tan bien como ellos y que no estás por encima de nadie? ¿Conoces a algún jefe que se haya arremangado y ensuciado para trabajar contigo?, ¿qué te parece ese jefe? Reflexiona si después de eso sentiste respeto. Y por otro lado, ¿conoces a algún jefe que estuviera siempre en su oficina, que nunca tratara de involucrarse y creyera que el resto de la organización debía trabajar duro mientras él tuviera cosas importantes que hacer? Piensa en el poco respeto que sentías por él. Estas historias serán la base de tu máxima. Piensa en cómo te inspiran, si se trata de un comentario o el nombre del proyecto en el que trabajaste o el trabajo que estaban haciendo. Revive esa historia y siente esa positividad o frustración. Comparte la vivencia con tus empleados y diles: "Está debajo del tanque, coronel". Esta es mi historia y esto es lo que podéis esperar de mí como jefe. Esa máxima es tu recordatorio para estar conectado con la realidad de tu equipo, ganarte su respeto y entender los desafíos de su trabajo.

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Fecha de publicación:24/05/2017

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