Michael Langan, cineasta experimental

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Michael Langan es cineasta experimental y le interesa ir técnicamente más allá de los límites. Ha realizado cortos que funcionaron bien tanto en varios festivales de cine como también en el entorno publicitario. Además, escribe guiones.
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Transcripción

(Música) Lo que me hizo empezar en el cine es que era una gran forma de presentar ideas inesperadas. Soy un cineasta experimental y me interesa ir más allá de los límites técnicamente. Ya sea creando un un fotomontaje de varias personas, con repeticiones de personas u objetos, si esto te evoca algo nuevo que no te evocaba ayer, ya es un éxito. Michael Langan, cineasta experimental Hace muchos años que hago cortos. Todos funcionan muy bien en los festivales de cine, y además se adaptaron bien al entorno publicitario. (Música) Yo ya había visto animaciones experimentales disparatadas que nos habían enseñado los profesores de la Escuela de Diseño de Rhode Island, que está muy orientada al arte. Con «Doxology», tenía el preconcepto de que en una película puedes hacer cualquier cosa. Me decanté por ser un cineasta independiente, porque la animación tradicional se me daba mal, y lo que se me ocurría no encajaba con ella. Empecé a usar la cámara y hacer animación en stop motion, como el pixelado, con personas. Buscaba formas de engañar a la animación. Por suerte, a mis profesores les gustó y me animaron a escribir guiones descabellados y grabarlos para ver qué pasaba. Se trataba de disfrutar. (Música) Descubrí el enmascarado, combinar elementos, y pensé: «Si puedo recortarme, puedo hacer 30 copias de mí mismo». (Música) Hay similitudes obvias entre todas las películas en las que trabajé, pero no me interesa centrarme solo en una cosa, y las ideas van yendo en nuevos rumbos. Una de las técnicas con las que me gusta trabajar es la animación por recambio de piezas: tomas una serie de objetos llamativos que tengan alguna similitud, los alineas para que queden aproximadamente en el mismo lugar y los reproduces en una secuencia rápida. En el caso de «Dahlia», son flores, parquímetros y grietas de aceras que se mueven en el espacio. Es divertido. Lo desarrollé más en «Heliotropes», cuando combiné pájaros, personas y aviones. «Mientras los pájaros sureños vuelan del Ecuador al Polo Sur para pasar la primavera, los humanos, con todo nuestro fuego y combustible, llegamos a la versión longitudinal». Lo siguiente fue hacerlo con cuadros famosos. Hay una frase que dice que no hay nada nuevo bajo el sol. Se puede aplicar a todo, especialmente si trabajas con una técnica que se ha ido desarrollando en el tiempo. Cuando trabajo en una película, intento ser consciente de si alguien va a verla o no. A veces es algo descabellado que atrae a la gente, que se queda enganchada. Tiene que ser algo divertido, algo innovador o que las sutilezas sean atractivas. Si lo hago lento, tiene que ser deliciosamente lento. (Música) Para «Choros», estuvimos un año rodando. Experimentamos con la coreografía, investigando el número exacto de cuadros que debería haber entre las copias. Al final no tenemos tantas secuencias, pero cada una de ellas fue considerada detenidamente. Terah, mi colaboradora, bailarina y profesora de animación, y yo vimos la coreografía una y otra vez. La estuvimos alineando con la música. Sabíamos que esta técnica, la cronofotografía, tenía mucha historia, y comenzó en la década de 1870. Eadweard Muybridge rodó entonces su famoso caballo galopando, y Etienne Jules Marey, uno de sus contemporáneos, usaba la misma tecnología y fotografiaba personas en el cuarto oscuro. Cien años más tarde, Norman McLaren pone esta técnica en movimiento. Cuarenta años después, Terah y yo, que no sé si somos comparables a ellos, intentamos usar la tecnología para llevar la técnica al siguiente nivel. Si ves la película en la computadora, puede que no te atraiga, pero si te sientas con auriculares, el ritmo te lleva a un viaje que no sueles ver. Me gusta investigar las raíces de lo que creamos e innovar 100 años después. Usamos los mismos ingredientes para crear algo representativo del presente, pero también para nuestras voces como cineastas. (Música) Todo lo que nos rodea influye en lo que creamos como artistas, como la música que escuchamos. Vemos muchas cosas en internet, las interiorizamos y las dejamos salir. Los últimos seis meses estuve escribiendo este guion. Escribir el primer borrador y acabar el segundo fue algo muy complicado, al empezar a trabajar en este medio, pero después ya fue bien. Me di cuenta de que se espera que los directores de cortos trabajen para hacer un largometraje, pero yo me veo trabajando como director de cortos para siempre. Me encantan los cortos. Por desgracia, no llegan a tanta gente como las películas. El cine tiene promesas que todavía no entiendo del todo. Mi parte favorita de hacer una película es la conceptualización. El cerebro se siente tan bien al pensar en estas ideas y establecer las conexiones. Esta película no es solo para adictos al arte. Espero poder hacer llegar a un público más amplio todas las cosas que me gustan de los cortos experimentales. Las primeras películas que me emocionaron eran diferentes e inesperadas. Hay una brecha amplia entre eso y las películas tradicionales. Yo quiero cerrar esa brecha. Estoy encantado con este nuevo rumbo, y me encanta escribir. Todo está en tu cabeza, y solo se trata de extraerlo para que los demás también puedan verlo.