Gestión financiera: Fondo de maniobra

Lo que nos deben los clientes

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La gestión del crédito comercial a nuestros clientes es el motor que hace rotar el dinero que entra en una empresa. Vamos a repasarlo en este vídeo.
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Transcripción

En este segundo bloque del activo corriente nos encontramos con el realizable mucho más cerca de convertirse en dinero. Se compone concretamente del saldo de nuestros clientes y deudores a corto plazo y que, por tanto, se convertirá en dinero en unos días o a lo sumo en unos meses, salvo que nos ataque la morosidad. Aclaro que aunque se utilizan a veces indistintamente, el término cliente designa a aquellas personas físicas o jurídicas que nos compran bienes o servicios de la actividad principal de nuestra empresa, mientras que deudores son aquellas personas que adquieren bienes o servicios distintos a los que normalmente realiza la empresa, por lo que no tienen la condición estricta de clientes. Es importante conocer esta distinción entre clientes y deudores, porque el origen de estos derechos de cobro es diferente. Los primeros forman parte de los ingresos ordinarios de la explotación y los segundos serían ingresos poco habituales, esporádicos y ajenos a la explotación. Por ello nos referiremos de forma prioritaria al derecho de cobro de clientes. El saldo de los clientes surge como consecuencia de una financiación ofrecida por un producto vendido o un servicio prestado que, en lugar de pagarlo a su recepción, se les ha concedido un aplazamiento. Estos derechos se encuentran en diferentes soportes, normalmente en una factura, pero en ocasiones la factura se encuentra cancelada mediante otro documento de pago con mayor fuerza jurídica, como puede ser un pagaré, un cheque o una letra de cambio. A estos se les llama "derechos de cobro formales", que se harán efectivos presentándolos en una entidad financiera. Es preferible tener este derecho documentado en cualquiera de estos instrumentos de pago, en lugar de una factura. ¿Por qué? Porque indicará que el cliente expresa con esa entrega su conformidad con el producto o servicio, y también con el resto de condiciones de la venta, entre otras cosas el precio. Por tanto, muestra su disposición inexcusable de pagar esa deuda, de hacer líquido ese derecho, que es el objetivo final de nuestra actividad y lo que nos permitirá atender nuestras obligaciones. Una factura es el documento legal que justifica que se ha realizado el servicio o el suministro, pero el cliente podría interponer una reclamación por estar no conforme con alguno de los términos expresados, bien con el servicio en sí o con la forma de pago, incluso con el precio; mientras que si emite un documento de pago, insisto, expresa implícitamente su consentimiento y acuerdo. Un error muy habitual es confundir el cheque y el pagaré. Aprovecho para explicar la diferencia que hay entre ellos. Ambos son documentos de pagos que el cliente emite a favor del proveedor y ambos indican la cantidad a cobrar, el nombre del beneficiario, el pagador, el sitio y la fecha en la que el pagaré se suscribe. La principal diferencia se encuentra en la fecha de pago, porque el pagaré indica además una fecha a partir de la que se puede cobrar, mientras que el cheque se puede convertir en dinero desde el momento de la entrega, salvo que el cliente nos dé un cheque sin fondos. Las letras y los pagarés sí que son prácticamente iguales, es cierto que la letra fue un documento muy usado décadas atrás pero que ahora está prácticamente en el olvido. El pagaré o la letra solo podremos convertirlo en dinero a partir de una fecha indicada en el mismo, es decir, a su vencimiento, pero nos permite una gran ventaja: son documentos negociables, es decir, que si lo entregamos en un banco, este nos adelanta el importe hasta el día del vencimiento. Eso sí, a cambio de un interés en función de los días entre la fecha de abono de la remesa y el vencimiento de cada efecto. Además nos cobrarán otros gastos como comisiones o correo. puesto que podemos optar por varias situaciones, cuando estos derechos de cobro los mantenemos en nuestro poder hasta el día del vencimiento, se dice que están en cartera. Cuando los llevamos al banco unos días antes del vencimiento para que nos los hagan efectivo, diremos que están en gestión de cobro. Pero si hubiésemos optado por negociarlos, entregarlos al banco para que este nos adelante el importe, diríamos que están descontados. Aunque el realizable está conformado básicamente por los derechos de los clientes, también merecen mención los derechos de los deudores; por ejemplo, la Hacienda pública deudora por IVA. Puede parecer algo extraño, pero se da cuando el IVA soportado al realizar nuestras compras, inversiones o gastos es superior al IVA repercutido en nuestras ventas a los clientes. Si se produce esta circunstancia, el exceso de IVA pagado constituirá un derecho a nuestro favor que podrá deducirse en las posteriores declaraciones e incluso solicitar la devolución. En cualquier caso, generarán en un corto plazo liquidez. En otras ocasiones, es deudora la Seguridad Social. Por ejemplo, adelantamos al trabajador una cantidad en concepto de formación, enfermedad o cualquier otro cargo que va por cuenta de la Seguridad Social y que más tarde repondrá a nuestra empresa. Igualmente tendremos un derecho de cobro si la empresa ha concedido a algunos de sus trabajadores un préstamo o un anticipo a cuenta de su próximo sueldo. Lo más interesante desde el punto de vista de la gestión es que este apartado recoja derechos realmente realizables, es decir, no tendría sentido acumular facturas de clientes desaparecidos o que no van a pagar porque dejará de ser realizable. Lo más recomendable es ajustarlo a la realidad y eliminar aquellos que sean ficticios. Os dejo varios consejos para una buena gestión. En primer lugar, estudiar cada cliente antes de concederle crédito, así evitaremos morosidad y tendremos un activo corriente real. En segundo lugar, tener un procedimiento ágil que permita emitir las facturas y enviárselas al cliente a la mayor brevedad para después realizar un seguimiento del cobro de modo que no haya demoras. Esto conllevará un adelanto sustancial para convertir el derecho de cobro en dinero, es decir, para conseguir la liquidez deseada.

Gestión financiera: Fondo de maniobra

Comprende, calcula y controla bien el fondo de maniobra para realizar una gestión empresarial sostenible y responsable tanto con los proveedores como con los trabajadores.

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Fecha de publicación:11/05/2016

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