Gestión financiera: Fondo de maniobra

Lo que debemos a las administraciones públicas

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En nuestro mapa mental del fondo de maniobra, debemos tener un espacio para visualizar de forma ordenada lo que debemos a las distintas Administraciones Públicas.
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Transcripción

La tercera de las partes en que subdividíamos la deuda a corto plazo es la contraída con las administraciones públicas. A las entidades financieras les solicitábamos financiación porque no es suficiente con los fondos propios, y a los proveedores les pedimos que nos vendan a crédito las materias primas y la mercancía. Pero, respecto a las administraciones públicas, ¿qué relación mantenemos con ellas? Lo cierto es que, como consecuencia de diferentes obligaciones legales, las empresas mantienen relaciones con la administración de las que se derivarán situaciones deudoras, derechos de cobro y, lo más habitual, que serán las situaciones acreedoras, obligaciones de pago entre la empresa y los organismos de la administración pública. No es una deuda por un dinero que nos hayan adelantado, al menos no de forma directa. Son generalmente fruto de la labor intermediaria que realiza la empresa; por ejemplo, en el caso del IVA o el IRPF, como veremos a continuación. Por un lado están las retenciones que efectúa la empresa en las nóminas y sueldos de sus empleados y a otros profesionales a los que está obligada, y que posteriormente deberá ingresar en Hacienda en nombre de los trabajadores y profesionales. Durante un periodo de tiempo, que no suele superar los tres meses, las empresas tienen una cantidad de dinero que no les pertenece. Las administraciones públicas le permiten utilizar ese dinero durante ese periodo de tiempo, que a una fecha concreta tendrá que ingresar en el erario público. En otras ocasiones, son las retenciones en concepto de los rendimientos que provienen de dividendos o acciones. Cuando nuestra empresa reparte beneficios y paga dividendos a sus socios, para ellos supone un beneficio, y la legislación fiscal obliga a la empresa a retener una parte de esos rendimientos de la misma manera que con los trabajadores, y que durante el periodo que la empresa tiene esas cantidades, tendrá una especie de deuda con la administración pública. Y ya sabemos que posteriormente, en el plazo que corresponda, cancelará esa deuda en el momento en el que ingrese en nombre de los socios esa cantidad que les retuvo. Durante ese periodo, se ha financiado con recursos de las administraciones públicas. Aunque, seguramente, si fuese un acto voluntario en lugar de un acto impuesto, las empresas no harían esta labor de recaudación en nombre de la Hacienda pública. Y la mayor parte de la deuda suelen ser las liquidaciones del IVA, impuesto indirecto que grava los bienes y servicios. La empresa, cuando realiza sus compras, sus gastos o sus inversiones, pagará el importe de IVA correspondiente. En ese caso, la empresa soporta esas cuotas. Al realizar la venta de sus productos, la empresa repercutirá el IVA correspondiente al cliente y que también irá documentado en una factura de venta. Con la periodicidad a la que estén acogidas, las empresas están obligadas a liquidar el IVA. Normalmente sucede que el importe de IVA repercutido, la cantidad entregada por los clientes es superior al IVA soportado, al pagado a los proveedores. Y esa diferencia será el importe que deberá ingresar la empresa. En caso contrario, que puede suceder, será un derecho a nuestro favor que nos descontaremos en liquidaciones posteriores. Pero administraciones públicas también son los organismos de la Seguridad Social, y la empresa está obligada a pagar una cuota por cada uno de los trabajadores, lo que supone una obligación de ingreso en las arcas públicas que normalmente se devenga cada mes, pero se ingresa al mes siguiente. Esto hace que permanezca una deuda casi permanente con esta administración. Es, sin duda, la parte de la deuda con un carácter menos intencionado y menos deseado. Esta atípica financiación no tiene coste, en eso se asemeja a la deuda comercial con proveedores. Sin embargo, el incumplimiento de pago a su fecha genera penalizaciones superiores a las que nos imponen los bancos. Por tanto, no tiene coste, pero es poco flexible. Solo en ocasiones puntuales podremos solicitar un aplazamiento, que, por supuesto, llevará asociados recargos e intereses.

Gestión financiera: Fondo de maniobra

Comprende, calcula y controla bien el fondo de maniobra para realizar una gestión empresarial sostenible y responsable tanto con los proveedores como con los trabajadores.

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Fecha de publicación:11/05/2016

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