Gestión financiera: Endeudamiento

La relación de la deuda con el fondo de maniobra

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Cuando se constituye una empresa, es necesario que parte de la financiación que conseguimos, y de los fondos propios que aportamos, cubran las necesidades de pago más perentorias
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Transcripción

¿Cuál es el objetivo de la financiación? En realidad el objetivo de la financiación no es otro que permitir el desarrollo de nuestra actividad y la teoría financiera exige, o mejor dicho, aconseja que el pasivo no corriente, fondos permanentes, tanto propios como ajenos, financien los activos no corrientes y también parte de los corrientes, aquellos que tarden más en convertirse en dinero, serían las existencias. De modo que los pasivos a corto plazo, deuda con bancos inferior a un año y deudas con proveedores fundamentalmente, serán los que financien el resto del activo a corto plazo, el realizable y el disponible, de modo que todo vaya fluido. Al inicio de la empresa el esfuerzo y rigor en la financiación debe ser mayor porque debemos ser realistas. Pongamos un ejemplo. Si deseo montar una carpintería, preveo que necesito una máquina de 8000 euros y 2000 euros en materia prima, en madera para iniciar la actividad. Siguiendo el equilibrio financiero, decido financiarlo 50 con fondos propios y 50 con fondos ajenos. Como necesito en total 10 000 euros, pongo 5000 euros de capital y pido al banco los otros 5000 necesarios e inicio la actividad. Estoy financiando los activos no corrientes y parte de los corrientes. De esta manera, el fondo de maniobra, activo corriente menos pasivo corriente, presenta un excedente positivo de 2000 euros. Estoy cumpliendo con el equilibrio. Pero ¿sería suficiente? En la práctica no es así. Debemos prever en la aportación de fondos iniciales una cantidad para hacer frente a los primeros gastos. El primer día de actividad empiezo a consumir la madera, correcto, pero también electricidad, salarios, teléfono y hasta pasado un mes no tendré las primeras mesas para vender y, por tanto, poder conseguir facturar a mis clientes; sería el realizable. Y hasta dos meses más tarde no conseguiré el dinero de las ventas, es decir, el disponible. Por tanto, la aportación inicial debe cubrir las necesidades de largo plazo y las de corto plazo más perentorias. En ocasiones el cálculo inicial se realiza sin tener en cuenta el fondo de maniobra. Hace unas semanas un emprendedor algo compungido me comentaba que para no endeudarse decidió montar con sus ahorros una tienda de venta y reparación de teléfonos móviles. Contaba con 50 000 euros de ahorro y había visto un local que pensaba alquilar para no endeudarse con los bancos y utilizar solo sus fondos. Hizo los deberes, pidió un presupuesto para reformar el local, para escaparates, decoración, otro para comprar las estanterías y mobiliario, y además también pensó en el terminal de venta para cobrar y sumando todo no superaba los 40 000 euros. Por tanto, decidió seguir adelante. Aún le quedaban 10 000 euros para comprar móviles porque los primeros pedidos los tenía que pagar al contado. Todos su activo no corriente y parte de las existencias estaba cubierto con sus fondos propios. Todo era perfecto. Había contratado algo de publicidad para la inauguración de la tienda que ya tenía fecha. Se acerca al gran día, pero tuvo que retrasar el evento porque no tenía dinero para comprar las primeras existencias. ¿Qué había pasado? Varias cosas. El alquiler del local era 1000 euros, pero tuvo que pagar el mes que duró la reforma y una fianza de dos meses, total 3000 euros. También algunas tasas, licencias, una web, gastos de asesoría iniciales, luz, teléfono, el IVA de todas las compras y todo ello le dejó sin dinero y sin tiempo para buscar ningún préstamo. ¿Qué había hecho mal? No cumplir con la regla del tiempo porque hubiera debido financiar los costes del local y destinar el dinero líquido a las obligaciones más inmediatas, dotar de liquidez hasta conseguir que la propia actividad produzca beneficio y entrada de nueva liquidez. Esto, además, generaría confianza en los proveedores que le concederían crédito comercial y todo fluiría de forma natural permitiendo un crecimiento y una rentabilidad deseada. Por tanto, la deuda al inicio siempre está más justificada y debe ser la necesaria para permitir el desarrollo completo de la actividad. Si no somos capaces de conseguirla porque el negocio no convence a los prestamistas, vale la pena reconsiderar el proyecto.

Gestión financiera: Endeudamiento

Descubre cómo calcular los distintos tipos de endeudamiento y cuáles son los idóneos para conseguir fondos, ya que para una empresa decir endeudamiento es decir financiación.

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Fecha de publicación:11/05/2016

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