Gestión financiera: Fondo de maniobra

La interpretación del fondo de maniobra

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No siempre dos fondos de maniobra con una misma medida o ratio deben, invariablemente, tener una misma lectura. Veamos en este vídeo cómo pueden diferenciarse.
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Transcripción

Si tenemos delante un balance, calcular el fondo de maniobra es muy sencillo, tanto en valor absoluto como en porcentaje. Sin embargo, hay que tener cuidado con la interpretación del fondo de maniobra, puesto que un fondo de maniobra positivo no siempre es señal de buena salud. Obviamente, un fondo de maniobra positivo, a priori, es una buena señal. Pero es conveniente analizar, interpretar la composición del activo corriente, lo que nos dirá si el fondo de maniobra positivo es bueno o no. Podemos encontrarnos dos empresas con idéntico fondo de maniobra y responder a una situación completamente diferente. Voy a poner el ejemplo de dos empresas que he conocido muy de cerca. La primera, una promotora de viviendas con un activo corriente de 1 millón de euros y un pasivo corriente de 500 000 euros. En principio, la empresa tenía un fondo de maniobra de medio millón de euros, lo cual estaría muy bien. Pero ahora, si observamos el balance más detenidamente, comprobamos que su activo corriente está compuesto por existencias: 900 000 euros, deudores comerciales y otras cuentas a cobrar: 50 000, inversiones financieras a corto plazo: 25 000, efectivos y otros activos líquidos equivalentes: 25 000. Es decir, que la mayor parte del activo corriente lo forman las existencias, las viviendas construidas. ¿Y qué pasa si la empresa no es capaz de vender sus existencias? Con 100 000 euros la empresa tendría que hacer frente a sus deudas de 500 000 euros, y eso suponiendo que todos los clientes paguen. La situación se torna compleja. Esta empresa, de hecho, no conseguía vender sus viviendas. Intentó incluso pagar con estos inmuebles a algunos de sus proveedores y negociar con los bancos un aplazamiento. Pero pasaron varios meses, el escenario no mejoraba, las ventas estaban paradas y finalmente los bancos se quedaron con todas las viviendas y los proveedores y administraciones públicas no cobraron. La empresa está quebrada con deudas por todos sitios. Más tarde, he tenido vinculación empresarial con una empresa distribuidora de bebidas. Representan marcas prestigiosas en una amplia zona del centro de España. Su activo corriente también es de 1 millón de euros y su pasivo corriente de 500 000. En principio, la empresa tiene el mismo fondo de maniobra de medio millón de euros. Buena pinta, por ahora. Pero si observamos su activo corriente y vemos que presenta la siguiente composición. Existencias: 225 000 euros, deudores comerciales y otras cuentas a cobrar: 70 000, inversiones financieras a corto plazo: 1000, efectivo y otros activos líquidos equivalentes: 704 000, vende cada mes una cantidad similar a la almacenada, por lo que la rotación es alta. Pero además tiene recursos líquidos en importe superior a los pagos pendientes. Vemos que su tesorería, sin necesidad de que los clientes paguen, tiene saldo más que suficiente para el pago de sus obligaciones. En este caso, tiene sobredimensionada esta partida. Son recursos ociosos que debería destinar a pagar préstamos o quizá a conseguir mejores precios adelantando el pago a los proveedores, incluso reinvertir el dinero, porque tiene garantizado atender las obligaciones más inmediatas. Sin embargo, por su forma temerosa de gestionar, prefiere ese colchón de tesorería que le permite una absoluta tranquilidad. Ambas empresas presentan un idéntico fondo de maniobra positivo, pero con una gran diferencia: una está quebrada, es una empresa fallida, y la otra tiene una alta seguridad de pago; debido a que la primera agrupa principalmente sus activos en existencias y el riesgo de no venderlos se ha cumplido, y la segunda los agrupa en activos líquidos. La moraleja del fondo de maniobra la podríamos resumir diciendo que la situación más deseable es que las partidas del activo más líquidas –deudores, inversiones a corto y efectivo– sean aproximadamente igual al pasivo corriente. De esta forma, si las ventas se ven reducidas, no afectaría en demasía a su liquidez. Obviamente, lo normal es que las existencias se vendan y que los activos inmovilizados puedan también venderse. Tendríamos que tener en cuenta el histórico de venta realizada, su rotación habitual, las tasas de morosidad y otros posibles motivos para situaciones de iliquidez que pongan en riesgo nuestro negocio. Y siempre podemos acudir a algún profesional que nos ayude a interpretar los datos. A modo de consejo, la gestión ideal del fondo de maniobra sería aquella que consiga que la tesorería sea la mínima necesaria, estando asegurada la cobertura de todos los pagos corrientes, que optimice la cantidad de existencias mediante una adecuada gestión del volumen de pedidos con mínimas existencias pero evitando desabastecimientos, mejorar la gestión de cobros reduciendo los plazos de cobro y los procesos administrativos relacionados, y optimizar los plazos de pago más favorables.

Gestión financiera: Fondo de maniobra

Comprende, calcula y controla bien el fondo de maniobra para realizar una gestión empresarial sostenible y responsable tanto con los proveedores como con los trabajadores.

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Fecha de publicación:11/05/2016

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