Preproducción para animación 3D

La estructura audiovisual en tres actos

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El desarrollo en tres actos, proveniente del teatro clásico, es una estructura totalmente en uso a día de hoy y a la que podemos acogernos si no tenemos experiencia en la creación de guiones. Vamos a ver en qué consiste y cómo podemos llevarla a cabo.

Transcripción

Supongamos que ya tenemos la idea principal, ya tenemos el personaje y tenemos su conflicto, pero y ahora qué ocurre, cómo continuamos desarrollando la historia. Al final, la idea inicial no es más que eso, no es más que una idea. No es más que un punto de partida. Ya tenemos una buena idea, hemos generado expectación dentro de nuestra audiencia. Tenemos una idea que genera el suficiente interés como para decir, bueno esta idea puede continuar de muchas maneras, pero ahora tenemos que darle un poco más de forma. Por tanto, a partir de aquí, una vez que ya tenemos el personaje y su conflicto, nos preguntamos cómo vamos a continuar la historia e intentamos llevarla a buen puerto. No sería la primera vez que una buena idea o una buena partida se convierte en un mal desarrollo. Desarrollar una historia, finalmente, es difícil. Y te voy a decir una cosa que probablemente no te va a gustar oir, pero el público está muy acostumbrado, mucho más de lo que crees, al desarrollo en tres actos. El modelo de desarrollo en tres actos, lo vas a encontrar en prácticamente cualquier película occidental que puedas imaginar. Así que, por tanto, selecciona cualquier película, la película que quieras, y verás que siempre te vas a encontrar una introducción, te vas a encontrar un desarrollo, te vas a encontrar una resolución. Por supuesto, una vez más, como digo mil veces en este curso, yo te planteo, por ejemplo, en este caso, el desarrollo en tres actos, y tú seguro que puedes encontrar muchas excepciones. Sobre todo películas, por ejemplo, de Tarantino y, en definitiva, otros autores de culto, que tienen tanto control sobre el desarrollo de historias cinematográficas que se pueden saltar el modelo de desarrollo en tres actos y salir victoriosos de esto. Pero insisto, estamos hablando de ejemplos muy concretos y muy honrosos. Verás que el 99% de las películas que puedas ver en el cine o en la televisión, siguen este modelo en tres actos. Y, ¿esto qué quiere decir? Pues, básicamente, que el espectador no se da cuenta, pero ya está acostumbrado a este modelo. Y si le presentas algo diferente, puede no saber digerirlo correctamente. Empezamos hablando de la introducción. En la introducción, que ocurre en el principio del audiovisual, se presenta el contexto. El contexto es el entorno en el cual se mueve el personaje y se mueve la historia. A continuación, una vez que se ha presentado el contexto, es decir, ¿estamos en el espacio?, ¿estamos en la tierra?, ¿estamos en un supermercado?, ¿dónde estamos exactamente? Pues estamos donde diga el audiovisial que debemos estar. A partir de aquí, una vez que estamos ubicados, presentamos al personaje. Al presentar el contexto y el personaje, se nos da la oportunidad de empatizar con el propio personaje. A partir de aquí se presenta, una vez que se ha presentado el personaje, su conflicto y, a continuación, la acción se pone en marcha. La introducción puede estar durando más o menos un 15% del desarrollo de el tiempo del audiovisual. Cuando digo un 15%, puede ser un 10%, puede ser un 20%, puede ser lo que sea. No es un número fijo, pero es un número para que te hagas la idea más o menos de la proporción, lo que dure la presentación con respecto al audiovisual en sí, en su globalidad. A continuación, pasamos al desarrollo. Una vez que tenemos la presentación, vamos a desarrollar la historia, generalmente, partiendo desde un punto bajo. Esto qué quiere decir. Bueno, pues en la fase anterior, en la presentación, hemos presentado el conflicto. El punto bajo quiere decir que el conflicto deja al personaje en una posición baja, deja al personaje en una situación desventajosa. El conflicto no es solo un conflicto, sino es algo que le ocurre al personaje, que hace que estaba arriba, estaba en su zona de confort, estaba cómodo, vivía bien y, de repente, al empezar el desarrollo todo eso ha cambiado. La situación del personaje ha empeorado. Esto es a lo que me refiero con un punto bajo, con una situación desventajosa. El personaje, por tanto, tiene que decidir luchar, porque sino se acaba aquí la historia y ya está. Y es un drama oriental, más que una película occidental. El personaje decide luchar, por tanto, y a partir de aquí, el personaje se prepara, inicia su camino de superación, crece, madura, se desarrolla. Todo depende de cuál sea finalmente la temática de el audiovisual. Cuál es el camino que debe recorrer el personaje, hasta solucionar la historia, hasta resolver el conflicto. Finalmente, al final de la parte del desarrollo, el personaje ha conseguido, ha avanzado bastante en su camino de superación. Y finalmente, ultima sus preparativos para confrontar el conflicto. El desarrollo, lo que sería propiamente la historia, dura en torno al 75% del audiovisual. Una vez más, es un número, es un valor aproximativo, 75, 70, 60, un poco bajo, pero podría ser. 80%, quizás, en definitiva, para que nos hagamos la idea de que la gran mayoría del tiempo del audiovisual es precisamente el desarrollo. A partir de aquí, pasamos a la resolución. Que es cuando el personaje, por fin, se enfrenta cara a cara a su destino. Se enfrenta cara a cara con su conflicto. Llega el climax y, generalmente en este caso, la cinematografía nos tiene acostumbrados a que al llegar el climax dudamos de si el personaje conseguirá su objetivo. Es ese momento, en el que el personaje está enfrentando su conflicto, sea lo que sea ese conflicto. Y realmente llegamos a dudar de si lo va a conseguir o no. Y esto realmente, muchas veces si nos lo planteamos, decimos, pero si en prácticamente todas las películas que vemos, el personaje consigue enfrentar y resolver su conflicto. Ya, pero la magia, el buen audiovisual está precisamente, en el que tú sabes realmente, en el fondo, que va a conseguir enfrentar su conflicto, pero aún así te sigue surgiendo la duda de si finalmente lo va a conseguir. Así que, generalmente, por tanto, el personaje consigue completar su camino, consigue superar su obstáculo, finaliza el camino exitosamente. Y por supuesto, tenemos una parte final en la que nos regocijamos con el personaje. Es decir, disfrutamos del éxito del personaje. El personaje disfruta de haber conseguido salvar el obstáculo, de haber conseguido enfrentar a su conflicto. Y, por tanto, a través del gozo del personaje, nosotros también nos regocijamos con él. Es decir, disfrutamos de su victoria, prácticamente como si fuera nuestra, porque esta es la gracia y la magia de la empatía. La duración de esta parte, en torno al 10% del audiovisual. Una vez más, otra vez, un número orientativo. Vamos a hablar de algunas consideraciones finales. Y es que, una vez más, como suelo decir, el desarrollo en tres actos nos va a quitar creatividad. Pero una vez más te digo, el público está muy acostumbrado a este esquema. Por tanto, si el público está acostumbrado a este esquema, por qué darle otra cosa. Ya sé que en este caso parece que lo que estoy diciendo es, "no seas creativo o no seas creativa, sigue los estándares, renuncia a tu creatividad, sigue la corriente". Y sé que esto en principio suena mal, pero, sin embargo, romper este estándar al que la gente está tan acostumbrada, y salir victorioso o victoriosa de esa rotura del estándar, es difícil. Por tanto, mi consejo, si te estás enfrentando a tu primer o a uno de tus primeros proyectos audiovisuales, realmente este consejo verás que se puede aplicar a cualquier cosa de la vida. Es que solo rompas el método cuando lo conozcas muy bien. Solo rompe las reglas cuando las conozcas muy bien y cuando estés muy seguro o segura de lo que estás haciendo. Es tu primer audiovisual, si rompes las reglas que todavía prácticamente ni conoces porque estás aprendiendo, qué probabilidades tienes de salir con éxito. Pues si comparas la creación de un audiovisual con cualquier otra cosa de la vida, verás que muchas veces, en muchas situaciones, antes de romper las reglas, es necesario conocer bien las reglas. Pues en este caso, yo te diría lo mismo, primero conoce las reglas. Primero juega con ellas y cuando ya las tengas muy interiorizadas y sepas cómo romperlas, entonces y, solo entonces, rómpelas.

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Fecha de publicación:5/01/2017

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