Mejora tu concentración

La agonía de las cosas que odiamos

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En la vida hay cosas que nos gustan y otras que no, y no hay nada más desagradable que tener que enfrentarnos a hacer cosas que no nos apetece hacer. Podemos encontrar mil excusas para retrasarlas, pero una vez las hemos empezado, la concentración es esencial.
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Transcripción

El acto voluntario de la concentración es tan poderoso que afecta a nuestro universo de formas que incluso a veces rompe las leyes de la física. El tiempo es el que es, pero nuestra percepción de la duración del tiempo puede verse afectada por nuestra concentración, de forma que muchas veces, cuando estás haciendo algo que te gusta, parece que el tiempo pasa muy deprisa, mientras que cuando hacemos una tarea que odiamos, el tiempo parece que se dilata y dura mucho más, cuando realmente el tiempo nunca varía como tal. En el primer caso, hemos alcanzado la concentración máxima, mientras que en el segundo tenemos una sensación de frustración que es lo que lleva a que el tiempo parezca que dura más. Cuando no nos queda otro remedio que tener que abordar tareas que no nos gustan, casi siempre buscamos excusas para no realizarlas. Las excusas no son más que distracciones que nosotros nos asignamos para justificar la no realización de estas tareas y, como distracciones que son, debemos realizar una gestión de las mismas de la misma manera que apagamos el móvil para no recibir notificaciones que nos distraigan. ¿Cómo abordamos la gestión de excusas? Una de las primeras tareas que tienes que abordar es la gestión de tiempo. La concentración, al ser una acción voluntaria, requiere de un entorno reglado al respecto de la eliminación de distracciones, y la ausencia de una estructura de nuestro tiempo hace difícil que nos podamos concentrar debido a que hemos dejado que nuestro entorno y las tareas que tenemos que realizar se apoderen de nuestra concentración reclamando continuamente ser el foco de atención. Precisamente por esto, la gestión de tiempo es esencial a la hora de poder definir cuándo hay que realizar cada tarea. Sabiendo cuánto tiempo le vamos a dedicar, da igual que sea de forma específica, es decir, tres horas, como natural, es decir, hasta que termine, para que podamos concentrarnos en las tareas que tenemos que realizar. Agendas, aplicaciones de tareas y calendarios nos permiten gestionar nuestro tiempo y se han hecho más eficientes en nuestro entorno digital, pero su utilidad sigue siendo la misma: ofrecernos un entorno estable y predecible para poder ejercer la concentración en cada una de las tareas que hay que realizar. El uso correcto de estas aplicaciones, ahora que vivimos en un entorno digital, nos ayuda y mucho a gestionar nuestro tiempo y las cosas que tenemos que hacer facilitándonos la posibilidad de estructurar las tareas a realizar en plazos mucho más amplios, ya que la propia gestión mecánica del tiempo asignando tareas se hace de forma mucho más rápida. Además, la propia tecnología, dinámicamente, intenta ayudarnos, por ejemplo, sincronizado información para no tener que reintroducir esos datos en cada uno de los dispositivos con los que trabajamos, da igual que sean teléfonos inteligentes, ordenadores o los más modernos dispositivos móviles. Después, está la voluntad y la disciplina para ser productivos, que no es más que otra forma de reglar el entorno para conseguir concentración. Soy de una generación a la que le tocó hacer el servicio militar. Sin entrar en valoraciones morales sobre si es bueno o malo este tipo de servicios, me llevé, debido a la propia estructura del estamento militar, una valiosa lección: cuando hay que hacer una cosa, se hace sin preguntar por qué, sin pensar si lo puedo retrasar, si me viene bien en ese momento o si me apetece o si me desagradaba la tarea. Mecánicamente te levantabas y te ponías, porque no había otra opción o las opciones que había no eran especialmente atractivas como pasar uno o varios meses en un calabozo y además intentabas hacerlo bien, no fuera que tuvieras que repetirlo otra vez. Así que acabamos de dar nuestro primer paso para ser productivo: si hay algo que hacer, te levantas y te pones en marcha, sin titubeos y sin valorar la natural inclinación a conservar energía y pensar que no te apetece, hay que hacerlo y lo haces. Acabas de descubrir la voluntad. Reducida a su esencia, la fuerza de voluntad es la capacidad de resistir las distracciones a corto plazo para cumplir con las metas a largo plazo. Otra cosa que aprendí del servicio militar es que con la voluntad sólo no se llega a ninguna parte y hace falta un entorno reglado para que todo funcione. En el ejército, las cosas se hacen exclusivamente de una forma y esa es la forma del ejército y ninguna otra. Generalmente, te hablarán aquellos que teorizan sobre productividad que la mejor manera de llegar a ese entorno reglado es construir una serie de hábitos de trabajo de forma que tengas muy clara la estructura del mismo y puedas mantener un entorno productivo altamente eficiente, pero lo que se callan o pasan de puntillas por encima es que hay que mantener una férrea fidelidad a esos hábitos para que no te desvíes y acabes procrastinando, que es el término moderno que se usa para que no suene tan mal decirte que eres un vago entretenido, pero vago a fin de cuentas. Esa férrea fidelidad a los hábitos de trabajo tiene un nombre, y acabas de descubrir la disciplina. Sin embargo, la voluntad y la disciplina no es algo que se tenga, es algo que se crea y se mantiene, es un estado mental, un estado de gracia que se obtiene a través del entrenamiento. Habrás escuchado en alguna ocasión –o en más de una– a un militar hablando de situaciones peligrosas o límite en las que reconocen que en ese momento todo es un caos y solo el entrenamiento recibido, es decir, los automatismos mentales aprendidos ante una situación peligrosa por repetición es lo único que pone cierto orden y control y les permite salir airosos. Pues llevado a nuestra práctica, en un entorno que favorece la procrastinación o directamente la vagancia, el entrenamiento de la voluntad y disciplina será lo único que nos ponga en marcha y nos haga realmente productivos, ya que crean un entorno reglado para que la concentración florezca.

Mejora tu concentración

Aprende a mejorar tu concentración al momento de trabajar y cómo enfrentarte a las interrupciones gestionando tanto tu entorno digital como físico para limitar notificaciones.

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Fecha de publicación:9/08/2017

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