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Gestión empresarial: Trucos semanales

Haz que tu equipo siga su rumbo sin atascarse

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En esta serie semanal, Todd Dewett comparte contigo los trucos que aplican muchos gestores respetados y motivados para forjar buenas relaciones, abordar situaciones complicadas y hacer que su negocio prospere. Cada semana lanzaremos dos trucos. Veremos temas como evitar la temida microadministración, gestionar ambientes multigeneracionales, aprender a escuchar activamente y conocer las políticas de tu organización. Síguenos cada miércoles para descubrir más consejos.
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Transcripción

Incluso en grandes equipos el rendimiento es variable. No te preocupes por una variación normal. Preocúpate si ves cantidades anormales de bajo rendimiento. Lo primero que hacer es suponer que no sabes porqué está pasando esto. En lugar de suponer, debes iniciar las conversaciones que te permitirán encontrar la raíz del problema. Es posible que una situación específica esté afectando el rendimiento. Tal vez una nueva política esté afectando la productividad o un empleado esté causando un conflicto. Cuando no hay una respuesta simple, tu próximo reto es usar varios métodos para hacer que el equipo vuelva a tener un rendimiento alto. Prueba estos tres consejos. Usa la regla del 70%. Cuando el progreso es bajo y se debe tomar decisiones, una regla de decisión acordada mutuamente puede acelerar las cosas. A veces debes hacer que la gente hable y que los miembros del equipo conversen con el fin de tomar decisiones, pero otras debes recordarles la necesidad de lograr progreso. La regla del 70% dice que cada vez que alguien esté el 70 % a favor del rumbo del equipo, deberá considerarse como el 100% de acuerdo, sin dudas, sin quejas. Si estás el 70% a favor, ¡debes apoyar el equipo! A veces, ese es el precio del progreso. Otra buena medida es cambiar las rutinas diarias del equipo. Piensa en dónde se reúnen, cuándo y a qué hora se encuentran y quién tiene deberes particulares. Las rutinas nos vuelven eficientes por eso se desarrollan. Sin embargo, con el tiempo también adormecen tus pensamientos, porque hacen que tu cerebro actúe de forma automática. Cuando rompes la rutina, tu cerebro reacciona y vuelve a un proceso consciente y aumenta la probabilidad de un pensamiento fresco y productivo. Finalmente, si esto no funciona, tal vez debas realizar una intervención. Esta es una conversación difícil, imprevista y franca dominada por ti, el líder del equipo. El propósito es decirle al grupo que estás frustrado con el nivel de rendimiento, describir el gran rendimiento y aclarar cuáles serían las consecuencias si el rendimiento no mejora. Asegúrate de admitir tu parte del problema y muéstrales la manera en la que ayudarás a que el equipo se recupere, pero sé claro. Diles que de todos modos las cosas van a cambiar. Los equipos se atascan. Ayúdalos con la regla de decisión del 70%. Cambia los procesos para romper las rutinas y, si es necesario, intervén y ten esa conversación franca.