Gestión empresarial: Trucos semanales

Evita echar la culpa a los demás

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En esta serie semanal, Todd Dewett comparte contigo los trucos que aplican muchos gestores respetados y motivados para forjar buenas relaciones, abordar situaciones complicadas y hacer que su negocio prospere. Cada semana lanzaremos dos trucos. Veremos temas como evitar la temida microadministración, gestionar ambientes multigeneracionales, aprender a escuchar activamente y conocer las políticas de tu organización. Síguenos cada miércoles para descubrir más consejos.
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Transcripción

Culparse mutuamente es una actitud común para muchos profesionales. No habrá un progreso real hasta que eso termine. Culpar es natural, pero no es productivo. Es natural porque cuando algo sale mal, la mayoría no se siente bien al decir: "Yo hice que pasara eso", así que culpan a los demás. Quiero que recuerdes que la culpa es en realidad un acrónimo de: culpabilidad unilateral que las personas asumen. Interpreta la culpa como el proceso, parcialmente cierto pero completamente improductivo, de criticar a los demás sin asumir tu responsabilidad. Lamentablemente, cuando preguntas a muchos profesionales cuál es el problema, involuntariamente tienden a culpar a otros pero no a ellos mismos. Y sabemos que en la mayoría de los problemas hay muchas personas que comparten la culpa. Tu trabajo, como buen profesional, es aceptar que aunque hay bastante culpa en los demás, parte de ella suele ser tuya. En lugar de culpar, entiende que los cimientos de una gran carrera profesional exigen responsabilidad personal, así como autoconfianza y autodisciplina. Debes aceptar que lo que te sucede es algo que causaste tú. Solo cuando realmente lo creas, dejarás de culpar a los demás. La próxima vez que tengas ganas de culpar a alguien o cuando veas a otros haciéndolo en una conversación, toma en cuenta estos consejos para evitarlo. El primero es decirlo, ya sea que te lo digas a ti mismo o a otros. Di públicamente que se está culpando y sugiere evitar echar la culpa. Luego admite tu parte. Cualquiera que sea el conflicto, admite ser corresponsable. Cuando otros ven que admites tu responsabilidad, son más propensos a no culpar y ser productivos. Además, controla tus emociones. Nada arruina más rápido una conversación y la convierte en un intercambio desenfrenado de culpas que las emociones negativas. En su lugar respira profundamente y haz comentarios positivos. Finalmente, busca las causas. Evita culpar a la gente y date cuenta de que la respuesta suele ser una herramienta, un proceso, una máquina o algún otro recurso. Cuanto más hablemos de las causas para solucionar los problemas en lugar de hablar de los defectos de las personas, más rápido lo solucionaremos. Culpar es natural e inevitable, pero puedes seguir estas reglas y evitar que suceda. Cuando evites echar la culpa, serás un mejor comunicador y solucionador de problemas.