Comunicación interpersonal

El embudo de la comunicación

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Otro modelo útil es el que denominamos embudo de la comunicación. Damos a la comunicación del emisor al receptor la forma de un embudo, para ilustrar un cierto número de filtros que traspasa el mensaje y que pueden modificarlo o alterarlo.

Transcripción

Hay otro modelo útil, el que denominamos embudo de la comunicación. Damos a la comunicación del emisor al receptor la forma de un embudo, para ilustrar un cierto número de filtros que traspasa el mensaje y que pueden darle, digamos, un tinte un poco diferente, modificarlo, quiero decir. Estos filtros conllevan una pérdida, una transformación del mensaje, es un poco equivalente al ruido en la teoría de la información. Al principio, a nivel del emisor, hay lo que dice el emisor y lo que puede decir, también está lo que quiere decir de lo que sabe y lo que se atreva a decir. A partir de ahí, hay lo que dice el emisor, es el mensaje, el mensaje llega al receptor. Puede existir pérdida del mensaje directamente a nivel de lo que entiende el receptor, pero más que lo que oye, está lo que escucha. De lo que escucha, se va a quedar con lo que entienda, lo que interpreta del mensaje. Hay lo que acepta de ese resto de mensaje. Con el tiempo, existe lo que va a retener. Y de todo ello, habrá lo que pueda retransmitir. Con ello, podremos hacer un nuevo embudo hacia un tercer receptor, te imaginarás que a veces no queda gran cosa. Tomemos el ejemplo simple de un hecho diverso: alguien, por ejemplo, ha observado a un hombre pegar a otro hombre en la calle, si hay denuncia, será testigo, si relata a la policía lo que ha visto, primero contará lo que cree haber visto, una mezcla de hechos diversos, no los hechos que se han producido de manera objetiva, sino los hechos que ha observado y la interpretación de los mismos: "parecía enfadado", por ejemplo. Es más una interpretación que un hecho. Te cito una obra de psicología: "Nada parece más frágil que un testimonio. Varios estudios han demostrado que numerosas descripciones efectuadas tras una serie de acontecimientos de los que una persona ha sido testigo fueron, en la mayoría, poco precisas, a menudo inexactas e incluso a veces completamente falsas. Además, se añadieron u omitieron numerosos detalles y los hechos se exageraron involuntariamente". –fin de la cita–. Un estudio de 1978 ha mostrado sobre todo que cuando los testigos deben reconocer un rostro a partir de fotos, un tercio de ellos lo identifica correctamente, otro tercio no identifica a nadie y el tercio restante identifica a otra persona. A menudo, nuestras palabras o recuerdos se ven influenciados por nuestras expectativas o creencias, y cuando hay lagunas en nuestros recuerdos, inventamos inconscientemente los detalles para llenar huecos. Resumiendo: con las palabras, el mensaje, incluso antes de que el emisor decida conscientemente modificarlo, ya se ha pervertido. Y este mensaje va de una subjetividad, la del emisor, a otra, la del receptor. Oímos lo que nos interesa, nuestra escucha es muy selectiva. Cuestionarios efectuados, por ejemplo, con personas que acababan de seguir un debate político en la televisión, mostraron que la mayoría de los espectadores solo retienen una pequeña parte del contenido de los debates y a menudo principalmente cuando uno de los que debatió se enfadó o dijo una pequeña frase peculiar, más que los razonamientos y los argumentos dados. Otros estudios de estos debates demostraron que los espectadores consideran la mayor parte del tiempo que su candidato favorito fue mejor que el otro, con independencia de lo que ocurra. A menudo creen, objetivamente, que la argumentación de su candidato favorito fue mejor. ¿Y con qué debemos quedarnos de todo esto? No te fíes, no te fíes. En función de tu objetivo al comunicar, quédate con esta imagen del embudo en la cabeza. Si tu objetivo es transmitir una información, identifica las palabras clave, los elementos más importantes transmítelos de la manera más clara, más viva, más simple posible, para que la esencia del mensaje pueda atravesar diferentes niveles del embudo sin riesgo de deformación o de pérdida. Busca la ambigüedad, estate atento a los sesgos, a tus presupuestos –de presuponer– y a tu subjetividad. Quédate con el modelo de Shannon y Weaver en mente y para asegurarte de que la esencia de tu mensaje se ha recibido bien, coge el "feedback", verifícalo y según este "feedback", adapta tu comunicación, repítelo, dilo de otra manera. Retoma el "feedback" hasta que estés seguro de que el mensaje se ha transmitido correctamente.

Comunicación interpersonal

Aprende a comunicarte de una manera eficaz, para lo que es importante tanto expresarse bien como interpretar las respuestas y reacciones de nuestro interlocutor.

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Fecha de publicación:20/09/2016

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