Gestión empresarial: Trucos semanales

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En esta serie semanal, Todd Dewett comparte contigo los trucos que aplican muchos gestores respetados y motivados para forjar buenas relaciones, abordar situaciones complicadas y hacer que su negocio prospere. Cada semana lanzaremos dos trucos. Veremos temas como evitar la temida microadministración, gestionar ambientes multigeneracionales, aprender a escuchar activamente y conocer las políticas de tu organización. Síguenos cada miércoles para descubrir más consejos.
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Transcripción

Voy a presionarte un poco. En tu trayectoria, si no te sientes obligado a disculparte con alguien, al menos una vez al año, no estás haciendo lo suficiente. No hablo de disculpas en respuesta a un comportamiento malo. Me refiero a una disculpa en respuesta a un conflicto positivo o a momentos de tensión o enojo involuntarios que surgen debido a perspectivas y personalidades diferentes. Esto es muy normal. Tu objetivo no es lograr una armonía perfecta en el equipo, eso sería bajo rendimiento. El alto rendimiento exige conversaciones difíciles y las conversaciones difíciles a veces deben ser seguidas por disculpas sinceras. Así que hablemos de lo que es una buena disculpa. Las disculpas productivas tienen cuatro características. Primero, una buena disculpa es sincera, no puedes fingirla. No puedes dar una disculpa porque crees que alguien la espera, te disculpas porque tú quieres. Sientes que es necesaria y crees que si no la das, la relación se degradará aún más. Segundo, la disculpa es específica y completamente tuya. Por específica, me refiero a que debes referirte a lo que hiciste y que pudo haber sido ofensivo. No trates de compartir la culpa, es tuya, admite tu error. No estás ahí para que tu colega comparta la culpa, sino para disculparte por lo que hiciste. Una buena disculpa también es oportuna. El momento para ofrecer una disculpa es tan pronto como sea posible después del incidente. Es mejor medirlo en horas o días, no en semanas o meses. Pero hay algo importante, asegúrate de que haya transcurrido suficiente tiempo para que cualquier emoción anormal se disipe antes de hablar con la persona. Por último, incluye una solución. En los equipos de alto rendimiento, la tensión es inevitable. Sin embargo, trata de imaginar formas de evitar futuros conflictos. Por ejemplo, si estás en desacuerdo con una persona, háblalo en privado y no delante del grupo. A menudo, pequeños cambios como ese permiten evitar futuros incidentes. A veces, las personas muy trabajadoras presionan a sus colegas de forma equivocada. Incluso, sin pensarlo, es normal. Intervén cuando suceda esto y ofrece una buena disculpa, así asegurarás que el equipo siga teniendo conversaciones francas y productivas.