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Jeff Weiner y la gestión con compasión

Cómo aplicas la gestión con compasión para ver resultados

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Si desarrollas confianza e impulsas la gestión con compasión, tú y tu equipo sabrán tomar decisiones de calidad de forma rápida. Para tener una compasión incondicional necesitas una fuerza sobrehumana y una gran autoconfianza.
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Transcripción

¿Cómo aplicas la gestión con compasión para ver resultados? Uno de los medios principales para que una organización consiga beneficios a largo plazo es la velocidad y la calidad de la toma de decisiones. Habrá empresas que lograron grandes beneficios y que podrán contar con los dedos de una o dos manos el número de decisiones que cambiaron la trayectoria de su empresa. Lo difícil es que identifiquen cuáles fueron esas decisiones. Si desarrollas confianza e impulsas la gestión con compasión, tú y tu equipo sabrán tomar decisiones de calidad de forma rápida. Si no tienes compasión, si estás pensando por qué alguien tiene la intención o la motivación que tiene, por qué está en desacuerdo contigo, de dónde viene, qué quiere conseguir a tu costa..., y propagas esto en una organización de cientos o miles de personas, saldrá muy caro. Ese tiempo podrían dedicarlo a lidiar con la competencia, a tomar una decisión más fundada o una mejor decisión, o a analizar una decisión para aprender y crecer. Esto sienta las bases e influye en todo. Reid decía que la idea de la compasión era un nuevo término superfluo y de personas indulgentes y débiles. Pues la gente más fuerte que conozco es la que tiene más compasión. Para tener una compasión incondicional necesitas una fuerza sobrehumana y una gran autoconfianza; saber quién eres y no dejar que los demás lo cuestionen; no caer preso de inseguridades, sino estar por encima de ellas y saber ponerte en la situación del otro. Les daré un ejemplo donde hay que ser muy fuerte. Una de las preguntas que más me hacen es: «Si gestionas con compasión, ¿por qué haces que los empleados se vayan?» Esto no tiene que ver con la compasión. Cuando alguien tiene dificultades en su puesto, lo menos compasivo que puedes hacer es dejarlo ahí. Todos los que han trabajado en una empresa y han visto a alguien teniendo dificultades sabrán que es algo difícil. Esa persona pierde la seguridad en sí misma y empieza a convertirse en una sombra de lo que era. Además, transmite esa energía al equipo, que se vuelve menos productivo. El equipo empeora porque deja que esa persona se quede en ese puesto. Y todos se llevan esa energía a casa con sus familias. Al final, por permitir que la situación continúe para evitar tomar una decisión difícil, estás empeorando la situación, y el sufrimiento de esa persona aumenta. En este ejemplo, lo más compasivo que puedes hacer es intentar ayudarla a aprender las habilidades que necesita y ofrecerle orientación para que cumpla sus tareas. Pero si no es posible, deberás dejarla ir de forma tan constructiva y compasiva como sea posible. Y los que crean que es algo superfluo, pruébenlo algún día, porque es una de las cosas más duras que hace un gerente.